Milena Povše comenzó a cursar este año desde Eslovenia el Bachiller en Letras a través de UNL Virtual. En la nota, la primera de una saga sobre argentinos que estudian desde el exterior, Milena repasa el significado que le atribuye a formarse en una universidad pública argentina a pesar de las distancias.
A través de los relatos y comentarios de sus padres y abuelos, de los cuentos y fotos, Milena Povše comenzó a conocer desde niña a la Eslovenia natal de su familia. Le inculcaron, como ella misma lo dice, “el amor por las lenguas y culturas eslavas”. Su padre era esloveno y su madre es hija de eslovenos, “ambos partidarios de una educación bilingüe y permanentemente abierta al conocimiento y reconocimiento de la cultura de nuestros ancestros”, asegura Milena hoy con 27 años.
Nació en la ciudad de San Luis, pero vivió también en Villa General Belgrano (Córdoba) y Mendoza, antes de su partida, en un primer momento por seis meses a Ljubljana, la capital de ese país de los Balcanes europeos. Antes de aquel viaje, Milena se encontraba estudiando la carrera de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Fue a los 22 años que le “atacó” la necesidad de saber sobre “literatura rusa o historia de las literaturas eslavas”, por lo que su estrecha cercanía con el idioma, incluso primero aprendió el esloveno y luego el castellano, le favoreció a la hora de obtener una beca por seis meses para asistir a un curso de perfeccionamiento de esloveno, organizado por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Ljubljana.
Lo que comenzó con una beca por seis meses se transformó en una extensión al año lectivo completo y la posterior decisión de quedarse a vivir. Transcurrieron cuatro años de aquella decisión y a partir de este 2007, Milena decidió comenzar a estudiar el Bachiller Universitario en Letras a través de UNL Virtual. “En un principio intenté continuar mis estudios en la Universidad de Ljubljana, pero al no corresponderse los programas me comunicaron que no era posible. Por eso decidí volver a inscribirme en otra Facultad, lo cual fue una opción frustrada por la superposición de horarios entre cursado y trabajo. Finalmente, decidí retomar el contacto y mis estudios en Argentina, básicamente por una cuestión práctica y, debo admitirlo, emotiva”.
Sobre la modalidad, Milena asegura que “el hecho de poder estudiar a distancia me resulta práctico y por el momento, la única gran alternativa que tengo, ya que al trabajar las cosas se tornan diferentes, pero no imposibles”.
Milena trabaja en un instituto de idiomas, en una de las agencias de traducciones más importantes de Eslovenia, colabora también como traductora e intérprete en otras agencias eslovenas y además imparte clases de español en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Eslovenia.
A partir de esta decisión de estudiar a distancia “debí planear los horarios de trabajo y las horas a dedicarle a la lectura y al estudio del material, como así mis frecuentes viajes, una de mis grandes pasiones”, sostiene.
Si bien este año comenzó con al carrera a distancia, con relación a los exámenes finales “está en mis planes rendirlos en la oportunidad que vaya a visitar a mi familia, es decir una o dos veces con suerte por año. Esto incluirá sacrificio y concentración, ya que ir a Argentina es siempre una revolución para mi espíritu. Lo será ahora también para mi intelecto”, asegura.
Finalmente, Milena remarcó que desde que vive en Europa “respeto y admiro tanto a estudiantes y docentes argentinos por el empuje y la motivación que demuestran, a pesar de que ni el sistema ni la sociedad valoran lo suficiente la energía y la preparación que requiere el hecho de transmitir conocimientos”.
